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Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

martes, 31 de julio de 2007

La herencia de Don Bartolomé (1)

No querría que este escrito pareciera una critica despiadada, o partidista, o cruel o irrespetuosa. De todas maneras cualquiera que ejerce un cargo público sabe que está expuesto a la crítica pública.

Ahora que estoy en Antas se me hacen más evidentes tanto los fallos como los aciertos. En el listado de aciertos de Bartolomé me cuesta destacar algo. En todo caso, un evidente progreso económico del municipio se dio durante los años que Bartolomé era alcalde. En la medida en que el Ayuntamiento puede influir en el progreso económico de un municipio el máximo responsable necesariamente tiene influencia.

En general los alcaldes de municipios pequeños quedan en la memoria por alguna actuación que llevan a cabo, más o menos acertada, más o menos necesaria o más o menos polémica. En mi opinión lo más significativo de la herencia que nos dejó Bartolomé no fue una obra hecha sino una obra deshecha. Me estoy refiriendo, obviamente, a la demolición de buena parte del acueducto del Real: los arcos. En las dos fotos se puede ver hasta qué punto fue demoledora la demolición.

Los arcos fueron una infraestructura muy importante en su apogeo, en la segunda mitad del siglo XIX. Permitían el almacenamiento del agua que se extraía con bombas que ya habían sido utilizadas en las explotaciones mineras de Cuevas del Almanzora. Pertenecían a la familia Jiménez (la del cortijo de Don Luis), que sin duda ha sido la familia más determinante en la historia reciente del municipio. Fueron claves en la historia de la lucha por el agua, que es en buena medida la historia de Antas.

Los arcos eran además una magnífica muestra de arquitectura industrial del siglo XIX. Y finalmente eran un icono de Antas, un hito, que todos conocíamos y que tenía un valor de referente colectivo fundamental.

El derribo fue, además de innecesario, un error. Y además irreparable. Y este mismo año todavía hemos visto a Don Bartolomé en una candidatura. Cosas veredes.




Ver las dos imágenes una debajo de la otra a mí me resulta doloroso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

no se pone mi comentario soy de antas es la referente al acueducto y como la hicistes tu diego zamora.

Anónimo dijo...

a BARTOLO no lo dejan entrar a Segovia por si le da por tirar el acueducto sabes dice que Italia y Grecia esta rota no se si bartolo estuvo alli mira que romper nuestro patrimonio y encima presentarse a la politica a mi me daria verguenza soy de Antas y quiero que se cuide todo. carmen .maria.

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