Bienvenida

Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

martes, 30 de noviembre de 2010

Pospuesta la conferencia de Felipe Alcaraz sobre el 23-F

INFORMA ARGARIA DE QUE POR PROBLEMAS DE AGENDA DEL CONFERENCIANTE SE HA POSPUESTO LA CONFERENCIA.


El jueves 2 a las 21h en la la casa del médico Felipe Alcaraz dará la 1ª conferencia del ciclo "La historia desde dentro: 23 F" que ha organizado Argaria.

Dice Javier Cercas que las dos Españas se acabaron el 23-F de 1981 y añade que las dos Españas son una excusa para no pensar. Me parece que no le falta razón, lo que no quita que conocer bien lo que pasó desde la distancia y contado.

Traer a Felipe Alcaraz a Antas es un mérito. Completar el ciclo de conferencias con distintas visiones es, además de un acierto, una oportunidad de comprender un momento histórico.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Una subestación eléctrica

Anda el ambiente político algo revuelto en Antas a propósito de la construcción de una subestación eléctrica. Aparentemente, habrá una subestación eléctrica en Antas de 13 hectáreas cerca del Pilarico.

¿Qué es una subestación? Es una instalación que permite transformar la alta tensión en media tensión. No tienen un aspecto muy bonito pero son imprescindibles para distribuir la energía eléctrica que tanto apreciamos y de la que tanto dependemos.

Todo tiene un coste, y si queremos emitir menos CO2 para luchar contra el cambio climático (y más les vale a nuestros hijos que lo hagamos) tener una buena red de distribución de energía eléctrica será imprescindible.

Antas tiene un término municipal con unas 10.000 hectáreas en total. Y esta substación ocuparía el 0.13% del total del término. Quizá la ubicación es mejorable, pero tampoco parece calamitosa.

A mí me parece que si no somos capaces de aceptar una subestación, es que no seremos capaces de soportar casi nada y eso, en mi opinión, nos hace más débiles como país, menos competitivos como comarca y peores como municipio. Y todo eso en un momento en que ni el país, ni la comarca, ni el municipio están para que nos pongamos estupendos sino más bien para que arrimemos el hombro en la parte que nos toca.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La franja de 200 metros

En el último pleno se propuso que se aprobara lo siguiente:

PRIMERO. Aprobar inicialmente la MODIFICACIÓN PUNTUAL DEL PGOU, instada por el ayuntamiento de Antas, que cambia la prohibición en la franja de 200 metros circundante a los núcleos urbanos; en el sentido de permitir, construcciones, instalaciones y obras de uso agrícola o complementario.


La implicación principal consiste en que antes no se podía construir una caseta de aperos de labranza en esa franjas y en adelante sí se podrá.

Este propuesta me parece una insensatez. Lisa y llanamente. Y una hipoteca para el futuro desarrollo urbanísitco de Antas. Pan para hoy (y para algunos) y hambre para mañana (y para todos).

Las casas de aperos de labranza han sido un coladero para una suerte de segundas residencias. El ayuntamiento debió haber corregido la normativa que las regula y haber incrementado la vigilancia sobre este tipo de obras. Todo el mundo en Antas sabía lo que sucedía.

Si algún día se llega a redactar un nuevo Plan General, lo único razonable, una vez abandonados los delirios golfísticos, es crecer alrededor de los núcleos urbanos. Estas casas de apereos de labranza (cada vez más casas y con cada vez menos labranza) serán un obstáculo que condicionará, cuando no impedirá, una planificación razonable.

El concejal de urbanismo, persona cabal, ha evitado que se apruebe semejante dislate votando en contra, lo que es una demostración de honestidad que le honra.

lunes, 15 de noviembre de 2010

En Andalucía se ve que no paga impuestos ni Dios

Es conveniente decidir el voto antes de la campaña electoral. Eso nos permite ahorrarnos el bochorno y la vergüenza que en cada elección tenemos que sufrir la población.

En las campañas electorales, los mensajes tienen a simplificarse hasta la náusea, el respeto y el sentido común desaparecen, y uno acaba por tener la sensación de que los candidatos actúan más guiados por sus vísceras y por sus instintos que por la razón y el respeto como sería deseable.

Si ya normalmente la propaganda domina a la comunicación, en la campaña electoral todo se vuelve pobre y a menudo grosero.

Pero incluso con la voluntad de mantenerse al margen de la ciénaga que es la campaña resulta imposible evitar que el barro le salpique a uno. Ha sido el caso del último exabrupto que ha soltado Joan Puigcercós por su boquita de piñón. Ya sabíamos de él que su nivel era el que era. Baste decir que toda su vida ha vivido de, por y para la política, exclusivamente, y que además carece de experiencia previa y de formación a tener en cuenta. Y eso explica bastante bien el personaje. Y por ende las declaraciones.

martes, 9 de noviembre de 2010

...amigo Sancho

Seguramente hay motivos históricos para ello, pero en este país todo lo relacionado con la Iglesia tiende al exceso, a la exageración, y a menudo al exabrupto.

De un lado, buena parte de la izquierda más frívola y simple, le niegan a la Iglesia el pan y la sal, y hasta el derecho a opinar. Por otro lado, el sector más ultramontano de la Iglesia, sobredimensiona cualquier discrepancia respecto su doctrina.

Todo sería más natural si nos creyéramos que lo importante es el respeto. El respeto al prójimo, a los otros puntos de vista y ,por encima de todo, el respeto a la ley.

La Iglesia tiene todo el derecho del mundo a expresar su doctrina moral y su ideología política. Faltaría más. Ya sea su oposición al aborto o a los matrimonios homosexuales. Como tiene derecho a manifestarse contra cualquier ley que apruebe un gobierno.Y no debería ser estigmatizada por ello.

Ahora bien, los representantes de la Iglesia tienen que saber que cuando uno se expresa se expone a ser discutido. Y sería ingenuo esperar que se les discuta con respeto en un país en el que el respeto dista mucho de ser la norma en el debate. Menos todavía cuando desde la emisora de la Conferencia Episcopal, durante años se ha hecho de la falta de respeto y del insulto el modo habitual de comunicación.

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