Este tipo presume de ser nacionalista catalán. Que a menudo pretenden que signifique que aprecian más a su país que el resto.
Pues bien, este tipo que tanto quiere a su país, después de los malos resultados de su partido, dimite como conseller de la Generalitat, para dedicarse al partido. En definitiva para asegurarse puesto en el partido, en un congreso que se adivina agitado.
O sea, que para este tipo que tanto quiere a su país, velar por su partido (y por su puesto) está por encima de ser conseller del gobierno de su país. Que yo recuerde, el objetivo de un partido es gobernar (para mejorar el país). Si anteponemos el partido (y la silla propia) confundimos el medio con el objetivo.
Para demostrar más su amor al país y a sus instituciones, ha anunciado que dimite antes de que lo sepa el President, y antes de que lo sepa el presidente de su propio partido.
ERC ya está a la altura del resto de partidos. Nada de esencialismos.
Curiosamente a este tipo no se le conoce otro oficio que el de haber militado en el partido. Como dice un amigo mío, militante político, en los partidos hay gente con mucho tiempo, que colaboran mucho en trabajos muy pesados y que llegan a tener mucho trato con los dirigentes del partido. El problema es cuando esta gente llega a Conseller de la Generalitat.