Bienvenida

Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

domingo, 15 de julio de 2007

Otro ejemplo

Ese tipo que tiene un perro enorme en casa cerrado sólo todo el día, desde que él se a trabajar antes de las ocho de la mañana hasta que vuelve pasadas las seis de la tarda, ese tipo dice que yo soy cruel con los animales porque me gustan los toros.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vamoh a veh, nene. Es bastante claro que una persona que trata mejor a un animal no humano que a individuos o grupos de su misma especie ni siquiera está cuerdo. Y es claro también que otros "tienen" animales en sus casas, siendo éstos animales que necesitan un espacio enorme para desarrollarse y llevar a la práctica sus instintos más nobles.
Pero lo que es más cierto es que toda nuestra cultura ha maltratado a las demás especies desde tiempos remotos. Nos hemos adjudicado el derecho natural de poseer a otras especies, siendo esto una aberración y no se les ha tenido respeto jamás. Seguramente muy influenciados por la cultura judeocristiana ("el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios" o "creced y multiplicaos...") los hombres y mujeres de la cultura occidental no solo se han creído lo más alto de la escala evolutiva (me gustaría ver si sobrevivíamos a un meteorito, las cucarachas seguro) sino también la mejor y “más civilizada” cultura.

Lo único que afirmo con esto es que me da igual que los toros sean tradición (también lo es la circuncisión, la ablación, la lapidación, la pena de muerte, la esclavitud, la exclusión, la marginación, la explotación…) pues un toro cuando sale por el burladero en primer lugar le están pinchando para que salga, se le da por el culo para que embista (pues él no quiere embestir) y se le maltrata con grandes heridas producidas por armas que el toro no tiene (está en desigualdad). El toro lo único que quiere es salir de esa circunferencia rodeada de monos vestidos que gritan y se retuercen para ver y disfrutar de la tortura y de la muerte como símbolo de poder absoluto de lo que se ha llamado comúnmente “animal racional”. Si somos tan racionales por qué un león mata a su presa en pocos segundos y nosotros disfrutamos de la tortura.

Por eso me río cuando alguien va los toros, sin embargo también me río cuando alguien dice cuánto quiero a "mi perro".


Cayetano Torres

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