¡Señora!, su hijo no está fuerte, está gordo.
Cuando yo era un niño en mi clase el más fuerte era un niño gordo. La grasa le daba presencia física y le permitía intimidar y hasta le daba ventaja en caso de pelea. Durante unos años esto siguió siendo así. Con el tiempo él siguió siendo obeso, tuvo problemas de colesterol y el exceso de sebo hasta lastró su crecimiento. En definitiva, su gordura, que supuso una cierta ventaja al principio, sólo le trajo problemas con el tiempo. Por otra parte los niños que tenían hábitos más saludables, comían mejor y practicaban deporte, con el tiempo fueron más fuertes, tuvieron una vida mejor y los más maliciosos hasta le pasaron las cuentas al gordo por las peleas perdidas.
El símil es bueno para el caso de un pueblo. Si se yerra eligiendo el modelo de crecimiento, es decir el PGOUM, se podrá ganar peso rápidamente, pero se puede tener problemas con el tiempo (costes de mantenimientos disparados, comercio paupérrimo, vida social nula, problemas de seguridad irresolubles, e incluso vertido de residuales en verano…).
Y ya se sabe que cuando la obesidad es mórbida la solución es la cirugía. En Antas eso era el PGOUM que se pretendió aprobar. Y de esto no se puede culpar a Don Bartolomé. Esperemos que el nuevo equipo piense en crecer y no en engordar.
El símil es bueno para el caso de un pueblo. Si se yerra eligiendo el modelo de crecimiento, es decir el PGOUM, se podrá ganar peso rápidamente, pero se puede tener problemas con el tiempo (costes de mantenimientos disparados, comercio paupérrimo, vida social nula, problemas de seguridad irresolubles, e incluso vertido de residuales en verano…).
Y ya se sabe que cuando la obesidad es mórbida la solución es la cirugía. En Antas eso era el PGOUM que se pretendió aprobar. Y de esto no se puede culpar a Don Bartolomé. Esperemos que el nuevo equipo piense en crecer y no en engordar.

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