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Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

martes, 18 de septiembre de 2007

El coste de un adosado en un campo de golf

No confundir coste y precio. Hay una máxima en la construcción que dice que las cosas valen lo que cuestan. De hecho no es cierto. Como mucho es cierto que las cosas (o casas) valen lo que le cuestan a promotor. Es decir, los costes que no se imputan al promotor, los que pagamos entre todos, no se le imputan a la casa.

Un mar de adosados y campos de golf, que es lo que muchos ayuntamientos del levante almeriense pretendían que sus municipios fueran, tiene un montón de costes, muchos diferidos en el tiempo, que muy mayoritariamente pagamos entre todos.

Este tipo de monocultivos llevan asociados un montón de disfunciones:

-Necesidad de deplazamiento en vehículo privada e imposibilidad de dar servicio de transporte público a coste mínimamente razonable.

-Consumos desmesurados de agua, no por el campo de golf sino por los jardines de césped que tienen, normalmente a en ambas fachadas.

-Imposibilidad de establecer comercio minorista y por tanto la creación de grandes superfícies. El comercio minorista aglutina socialmente, genera autoempleo, diversifica la oferta y limita los desplazamientos en vehículo propio.

-Consume territorio (la mejor manera de comprender el territorio es como un recurso consumible). Ésta es una disfunción propia de todos los modelos de baja densidad.

-Genera un centro urbano alejado del centro histórico.

-Tiene una demanda de servicios muy estacional. Ésta es una disfunción propia de todos los modelos de segunda residencia.

La ecuación que hace el promotor es la siguiente: si el precio de venta esperado es suficientemente más alto que los costes esperados se tira adelante al promoción. Si se imputaran de verdad los costes tienen estas promociones (vía impuestos seguramente) esta tipología no tendría el predicamento que tiene.

1 comentario:

Pere dijo...

Discrepo una vez más y sobre todo en el tema inmobiliario, una casa vale la mejor de las ofertas que disponga el vendedor en ese momento y que éste, decida aceptarla o sea se realice la transacción económica.
Independientemente del coste (valor de la construcción) o precio (valor que le asigna el vendedor). Así por ejemplo y exagerando:
¿Qué valor tiene un lujoso palacio colindante a una central nuclear?

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