Bienvenida

Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

jueves, 15 de noviembre de 2007

El puente de Flix

Tal día como hoy de 1938, de madrugada, era volado el puente de Flix después de que pasara el último soldado republicano. La voladura simboliza el final de la batalla del Ebro y, en buena medida, el reconocimiento del la pérdida inevitable de la guerra civil por parte del ejército de la República.


Lo que generalmente se conoce como la Batalla del Ebro son cuatro meses de enfrentamientos en que el ejército republicano cruzó el Ebro, en una maniobra osada y valiente que buscaba varios objetivos: Romper las líneas franquistas, cosa que logró, envolver a parte de ese ejército y unir los dos frentes republicanos, algo que no logró, y, sobre todo, ganar tiempo, cosa que logró pero que no sirvió.

Ganar tiempo era el objetivo principal. El gobierno de la República juzgaba inminente la invasión de Checoslovaquia por parte de Alemania, y creía que eso desataría la segunda guerra mundial, algo que se pensaba que podía cambiar el signo de la guerra civil española, ya casi perdida. Se ganó el tiempo suficiente, pero la invasión de Checoslovaquia se hizo con el permiso de Francia y Gran Bretaña. Hubo que esperar a la invasión de Polonia para que empezara.

Yo tuve un abuelo en cada bando de aquella batalla. Y uno de mis abuelos, Blas, tuvo un hermano suyo (Paco) en el otro frente (eso es lo que a mí me contaron, por lo menos).


3 comentarios:

Pere Lleal dijo...

A Flix qui bé n'entra mal n'ix.

Beatleboy66 dijo...

Aún es sobrecogedor ir por la zona. Te encuentras casquillos, trozos de metralla o, como les pasó a mis padres, granadas de mortero. Gandesa, La Fatarella, Flix, Xerta, etc. fueron castigados durante demasiado tiempo para que, como fue tradición en nuestra guerra, Inglaterra y Francia miraran hacia otro lado

Arthur dijo...

Lástima que al final no tuviera éxito. Probablemente fue la acción más osada y mejor preparada por el ejercito de la Republica, pero otra vez la falta de profesionalidad de los mandos del ejercito republicano dieron al traste con la operación. La falta de apoyo aereo, que dadas las circunstancias hubiera sido fundamental, fue decisivo en el contrataque fascista. Lo malo es que, al contrario que en otras ocasiones, la Republica disponía de medios para haberlo dado.

Una verdadera lástima.

Un hermano de mi abuela cayó en el Ebro. Quien más quien menos tenemos alguien que, lamentablemente, estuvo allí. En este caso en el bando ganador. Mi abuelo cayó por parte de los otros no demasiado lejos de allí pero en otra batalla.

Tristes tiempos.

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