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Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

domingo, 25 de mayo de 2008

Redactar un PGOU. Lo que yo viví.

Por cuestiones profesionales tuve la ocasión de participar en al redacción de un PGOU. Yo trabajaba como ingeniero municipal en un municipio de algo más de ocho mil habitantes.

El equipo de gobierno escogió, mediante un concurso, un equipo redactor multidisciplinar (arquitectos, ingenieros, abogados). Conviene dotar bien económicamente esta partida para conseguir que se presenten equipos con profesionales de prestigio. Conviene también, redactar bien las bases del concurso, para que no sólo puntúe la oferta económica.

Se crearon tres comisiones: urbanismo, infraestructuras y medio ambiente. Formadas por un técnico escogido por cada partido, un técnico municipal y técnico escogido por consenso entre todos los partidos. Yo estuve, lógicamente, en la de infraestructuras. Los debates fueron técnicos y enriquecedores. Y al final, aunque no siempre hubo acuerdo, las tres comisiones redactaron un listado de propuestas para incorporar al PGOU.

Se contrató una empresa para redactar en Catálogos de bienes a proteger. Se les dejó trabajar libremente y se les dio soporte desde el ayuntamiento.

Se tuvieron reuniones con todas las asociaciones de vecinos y con la asociación de comerciantes. Además se hicieron varias exposiciones públicas del estado de redacción del documento (fueron las menos productivas, la gente tiende al "qué hay de lo mío" y a irse por los cerros de Úbeda).

Se creó una comisión política, con un representante de cada partido más el arquitecto municipal y el jefe del equipo redactor, que aceptaba o no las distintas propuestas de convenio con diferentes propietarios que se fueron incorporando al documento final.

Finalmente, y no sin tensiones, se aprobó el PGOU por consenso.

Claro que el proceso fue lento. Se tardó casi cuatro años en tener la aprobación inicial. Pero esto es bueno. Un PGOU es el gran documento que puede redactar un municipio y conviene que sea hijo de la reflexión y no de la prisa.

Dominaron, la transparencia, el debate y la participación. El consenso, sin ser imprescindible, es aconsejable. Evita modificaciones inmediatas poco comprensibles.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola, Chicos, Acabo de añadir el feed a mis favoritos. Me gusta mucho leer sus mensajes.

Anónimo dijo...

Creo que es una idea brillante

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