Presidir estupidiza
Al menos presidir un club de fútbol. No hay presidente que pasado un tiempo en el cargo no se crezca y empiece a soltar gansadas por la boca. El listado de tipos impresentables es largo, más bien muy largo. Joan Laporta parecía algo distinto, pero no lo era. En las últimas semanas ha tenido dos intervenciones que lo pone en la linea con el resto de presidentes de quipos de fútbol.
La primera fue en "el Larguero", el programa de deportes de la Ser, y dijo algo así como que Zapatero le había decepcionado que ahora no cree que le ofreciera el título, todo mezclado con el estatut y los problemas de las cercanías en Barcelona. Buen potaje, sí señor.
La segunda fue en Frankfurt, en la feria de editores de libros. Por algún extraño motivo alguien lo invitó a una mesa redonda. Acabó pidiendo la independencia para Cataluña y en su defecto la proclamación de la República del Barça. Lo primero es un desprecio a los barcelonistas que no necesariamente comparten las inquietudes políticas de su presidente. La segunda es una tontada ridícula, sin ninguna gracia.
En mi opinión el cargo les debe estropear el cerebro, aunque no faltan casos de presidentes que entran ya muy estropeados.

1 comentario:
yo aún diría más, el fútbol estropea el cerebro.
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