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Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

lunes, 25 de junio de 2007

Afición taurina

Han pasado unos días del gran éxito del regreso de José Tomás, en Barcelona. Observo con gusto que unos cuantos intelectuales de izquierdas han decidido hacer pública su afición a los toros. Es bueno en la medida que rompe el mito de que los toros son de derechas.

Es cierto que cuarenta años de caspa y olor rancio hicieron muy poco en favor del valor artístico de la fiesta. El mismo hecho de llamarla nacional, además de falso es cutre, rancio. La derecha ha tendido siempre a apropiarse de los símbolos. Los toros no iban a ser una excepción. Los toros han sido en buena parte de España, especialmente en Cataluña, una tradición popular, que el pueblo disfrutaba. Cuando la derecha más cutre se apropió de la fiesta la impregnó de su olor rancio. También la impregnó de su estética.

Ante ésto era fácil atacar a la fiesta por cutre, por rancia y por franquista. La fiesta no era eso. Nunca lo fue y cabe espera que no lo sea.

Buena parte de los aficionados a los toros detestamos el franquismo pero detestamos la etiqueta de cutre que se quiere asociar a los toros. Apreciamos algo extraordinario en la fiesta y no queremos ni dejársela en patrimonio a la derecha ni dejar que la izquierda o ciertos nacionalismos la estigmaticen.

Pocas actividades culturales han desarrollado algo de tanto valor literario como la crítica taurina. Todos los periódicos se han preocupado por tener críticos taurinos que fueran capaces de hacer en sus ensayos, la crítica es siempre ensayo, literatura. Destaco a Joaquín Vidal porque fue el que me enganchó al género. Magnífico. Y durísimo. No quiso relacionarse con toreros para poder se más independiente. Él fue otro buen ejemplo de un periodismo especializado, de calidad.

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