Este sábado toca escoger. Finalmente se presentan dos grandes alternativas y al elector le toca escoger entre sus bondades y defectos.
Por una parte se presenta la candidatura del PP.
Es esencialmente continuista y ésa es su fortaleza. Venden conocimiento y experiencia. Y, ciertamente, tienen más experiencia municipal que sus adversarios. Isabel, la actual alcaldesa, transmite seriedad y tiene un trato afable que la ayuda mucho.
Sus puntos débiles son, principalmente, una gestión presupuestaria del la legislatura muy poco rigurosa y la inquietud, poco fundamentada, de que vaya a dejar la alcaldía si sale escogida como parlamentaria en las elecciones autonómicas. Queda la incertidumbre de saber cómo se ha percibido la dimisión del concejal de urbanismo unas semanas antes del final de la legislatura.
Por otra parte se presenta la candidatura fruto de la unión entre UNIA y PSOE.
Es una candidatura joven y con ánimo renovador, y ésa es su fortaleza. Pretenden sumar los votos de UNIA en la anterior legislatura más los de los votantes de la marca PSOE, más los de los votantes tradicionales del PSOE que no se sentía nada cómodos con Bartolomé o con Ana Joaquina. Pepa Molina transmite ilusión y honradez.
Sus principales puntos débiles son la falta de experiencia en gestión municipal y lo que pueda restar entre lo anteriores votantes de UNIA la marca PSOE, ahora mismo muy devaluada. Además que Pe
Queda también el PA. Pero un partido que se comporta más como una franquicia que como una alternativa de gobierno no tiene mucho sentido considerarlo seriamente. Al menos eso me parece a mí, por más valiosas que sean algunas de las personas que forman parte de la lista.