Bienvenida

Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

martes, 26 de octubre de 2010

Viernes 29. 20.30h. Homenaje a Miguel Hernández en el centenario de su muerte.

Argaria, organiza otro acto. Es la celebración del centenario del nacimiento de Miguel Hernández y consistirá en una intervención del poeta veratense Ezequiel Navarrete, una exposición del filólogo antuso Antonio García Soler (Antonio el tenista), y una lectura de poemas del autor, Después, en el invernadero de la cafetería Leo, habrá un concierto del grupo murciano Ekatom-B, banda de hip-hop que llevan en su repertorio varios temas con poemas de Miguel Hernández.

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!
Pablo Neruda

Miguel Hernández es, exactamente, el poeta del pueblo. Pastor desde niño aprovechó su talento y su tiempo para hacer poesía con los sentimientos de su gente. Una poesía cercana, profunda sensible y comprensible. Luego la gerra civil lo llevó al frente y el franquismo a la cárcel, donde enfermó y murió.

Miguel Hernández es un símbolo. Y antes de que los obtusos de uno y otro lado se lo apropien o lo estigmaticen, conviene recordar que el que acabaría por ser obispo de León, Luis Almarcha Hernández , intercedió por él para que le conmutaran la pena de muerte.



Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

6 comentarios:

Ángela dijo...

Precioso artículo, pero he de pedirte una pequeña rectificación en el título de la noticia: Es el viernes día 29 de octubre el Homenaje. Gracias a todos por hacer de Antas un lugar con un poco más de movimiento cultural.

Ángela dijo...

Perdón, otra rectificación: El centenario evidentemente no es de su muerte sino de su nacimiento. Nació el 30 de octubre de 1910 en Orihuela (Alicante), preciosa población pegada a Murcia que animo a todos a visitar.
Más información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Hern%C3%A1ndez

pichinilla dijo...

Nuy buena iniciativa. Felicitaciones a Javier Irigaray. Me alegra ver que hay alguien en Antas que realmente hace algo por la cultura, y además sin ánimo de lucro, no como otras señoras que se dedican a no hacer nada sentaditas en su sillón. Nos deberiamos sentir orgullosos de este antuso no nativo que está empezando a mover la Cultura en Antas. Gracias Javier.

Diego Zamora dijo...

Gracias Ángela. Corregido.

M.J. dijo...

Como diria el rey.....me llena de orgullo y satisfacción ver que Antas se mueve por la cultura.

El primer libro de poesía que llegó a mis manos fue de Miguel Hernández. Me lo regaló mi madre, todavia lo conservo y cada vez que lo releo me emociona de la misma manera.
Dejo aqui uno de sus poemas:
" Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas."

Anónimo dijo...

Me sumo a los demás comentarios en que es una magnífica y preciosa iniciativa. Yo conocí a Miguel Hernández a través de Serrat. Es una lástima no estar en Antas ese día.

Sociable

Seguidores