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Me llamo Diego Zamora Cornadó y soy nieto de Blas Zamora. Vivo en Barcelona y mi dirección de correo electrónico es: dzcantas@gmail.com.

Antas es el pueblo de mi padre y el mío también. No he nacido allí pero soy antuso. Está en Almería, en la costa de Levante, cerquita de Murcia. Recopilo léxico de mi pueblo y del Bajo Almanzora en general. Además escribo sobre distintas cosas que me inquietan o me gustan. Soy padre de Lucía.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Se acabó la fiesta. Que alguien apague la luz.

Ahora que la crisis inmobiliaria está afectando durísimamente toda la comarca conviene reflexionar un poco sobre el modelo urbanísitico que ha escogido la comarca.

Cabe pensar si realmente se ha escogido un modelo. Cuando uno se pasea un poco por la comarca resulta evidente que el crecimiento se ha producido a golpe de iniciativa de promotor. El proceso es el siguiente: un promotor dispone de unos terrenos, va al ayuntamiento y propone algún tipo de jugada. Y el ayuntamiento propone una modificación de Plan, o redacta un nuevo Plan General en que la incorpore. Eso si todo ha sido limpio. Que de todo habrá habido. Y este procedimiento es un desastre, básicamente porque en ningún momento nadie se para a reflexionar y el ayuntamiento pierde la iniciativa. Y todo eso lleva a propuestas urbanísticas intrínsecamente dañinas (urbanizaciones alejadas de los centros urbanos, o ubicadas de tal manera que condicionan el crecimiento futuro, o campos de golf con su futuro económico en riesgo...)


Me he hartado de escuchar que el crecimiento urbanístico de la comarca era bueno y necesario. Más bien imprescindible. Y que el mercado de segunda y tercera residencia resultaba muy atractivo. ¿Qué hubiera pasado si en Antas se hubiera aprobado el delirante Plan General que el PSOE aprobó y que el PP alegó reclamándolo de nuevo para que lo incorporara el POTALA? No cuesta nada imaginar los dos campos de golf a medio construir y parados durante años. ¿Dónde están todos aquellos que no veían ningún riesgo? ¿Qué piensan ahora de todo lo que está parado, que no se vende y que veremos qué pasa? ¿Qué prisa tenían?


Se acabó la fiesta, la barra libre y las bailarinas se han ido a casa. Conviene apagar la luz para no gastar, echarse a dormir un rato y aprovechar para pensar en un crecimiento generador de riqueza.

1 comentario:

Güertero dijo...

No me alegro de lo que está pasando, pero pienso que más de uno se lo merece, porque a estas alturas no creo que haya nadie que piense que los especuladores legales (promotores) estuvieran ahí para hacerle un bien a la comunidad. Así que, al que le pille el toro que corra, sintiendolo por los trabajadores que son los que menos han ganado y los que más van a perder. Un saludo

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